martes, 1 de enero de 2008

Petardos

Los papás y mamás de todos esos niños y niñas que anoche alegraron las calles de nuestros barrios, dando vida a una noche especial con petardos y fuegos artificiales de variados colores y potencias, a toda esa gente que, ahondando en la unidad familiar con un gesto tan bonito como guardar interminables colas en cada uno de los centros pirotécnicos del país, debo dedicarles mis primeras palabras del año:

1. Gracias a vosotros y a vuestro sentido de la paternidad (y la maternidad), he tenido el gusto de comprobar que, en caso de que algún día nos dé por montar otra guerra civil, aquí van a rodar cabezas con una sencillez que asustaría al propio Queipo de Llano.

2. No me cabe la menor duda de que los servicios de atención al niño de vuestras respectivas comunidades deberían abriros expediente y retiraros la tutela de vuestros hijos.

3. Espero sinceramente que ninguno de vuestros hijos e hijas haya sufrido el menor daño en las arriesgadas actividades a las que dedicaron las primeras horas del año, aunque jamás penséis en pagar todos los desperfectos causados por vuestros lindos vástagos en papeleras, husillos, farolas, contenedores, coches ajenos, fachadas, ascensores... Pero eso sí, sueño con que el alcohol del que seguro abusasteis anoche se haya pasado convenientemente por vuestros hígados, dejando algún imperecedero recuerdo.

4. Sois la constatación más clara de que esta civilización necesita urgentemente un cambio para no acabar de desmoronarse, y me parecéis además unos perfectos e integrales GILIPOLLAS.

Feliz año ¿nuevo?

12 comentarios:

sandro dijo...

Feliz Año!!!

espero que estes mejor del catarro...

Tawaki dijo...

Suscribo todas tus palabras. En Madrid no llegó a tanto, pero se esfuerzan. Pobres ellos, y pobres nosotros, que los sufrimos.

Espero que estés mejor.

Un abrazo.

Sir John More dijo...

Saludos a ambos. Bueno, estamos algo mejor, de hecho hoy trabajando. He descubierto que ni el mejor antitusígeno han conseguido quitarme la tos como unas pastillitas de regaliz, y bueno, los primeros pasos del año algo indecisos, la verdad. Pero mejoraremos, claro. Abrazos y mis mejores de deseos, a Tawaki en forma de viaje, y a Sandro en forma de enanita preciosa y de padre feliz.

sandro dijo...

Gracias guapo...

Te confieso que yo tiraba petardos, bueno en realidad no solo los tiraba tambien me los fumaba...

Yo creo que el problema no son los petardos en si, sino los petardos que los tiran. Con sentido comun y responsabilidad se pueden tirar petardos y hasta fumarselos, siempre que se respete al projimo (por ejemplo en un sitio y hora que no moleste al personal). Hace poco le fastidiaron la casa y el coche al alcalde de Cazalla de la Sierra (ese bello municipio) solo para protestar por la hora de cierre de los bares, y es solo un ejemplo de la brutalidad que nos circunda.
A ver si va a ser que hay por ahi gente sin domesticar o algo, porque eso seria un problema mas gordo... y con una solucion mas dificil (¿la lobotomia no es legal, no?)

Un abrazo antitusigeno...

ANA DE LA ROBLA dijo...

Querido mío: Las fiestas de navidad y año nuevo son perfecto escaparate de ese innúmero número de individuos que ocupan el tercer cuadrante :-)
Me alegra que al menos ya andes dando guerra por ahí.
Beso gordo que te cure del todo. Y una sonrisa...

Diarios de Rayuela dijo...

Que me perdonen los amantes de estas zarandajas, pero lo de los petardos no he llegado yo nunca a entenderlo: me parece lisa y llanamente una gamberrada. Además reúne sadismo y masoquismo. Estulticia abundante. Y cuando se deja en manos de los pequeños, irresponsabilidad manifiesta. Quizás esto ofenda a alguien y hasta incluso puede que se defienda tal práctica alegando tradiciones y señas identitarias.
Pues peor me lo ponen entonces, que a la indiscreción explosiva de la alegría unirían una argumentación pazguata.

Y no es lo único que uno no alcanza a comprender en las manifestaciones de júbilo populares. Lo de hablar a gritos -que suele además utilizarse para decir gilipolleces- es molestísimo. No es más que otro petardeo, oral en este caso. Igualmente deplorable. Además, los niños también aprenden rápido esta práctica pateran para desgracia general. O el ruido infernal de quien lleva puesto en su auto -ventanillas abiertas para que se oiga bien- esa música repetitiva, molesta y taladrante que nos agujerea el tímpano y nos vuelve violentos con sólo coincidir en un semáforo con el bruto de turno.

Y tantos otros ruidos que vuelven la convivencia insana y desquician hasta volvernos irancundos. No descartaría yo que algunos incidentes violentos tengan que ver con esa afición por el estrépito acústico.

Un silencioso abrazo, amigo.
(aunque por un momentito me vuelva yo gritón también para unirme a tu exclamación: ¡¡¡gilipollas del mundo, dejad ya de una puñetera vez de hacer ruido!!!

leo dijo...

Me alegra un montón comprobar que no soy yo sola la integrista antipetardo (en todos los sentidos). Estoy de acuerdo, pues, con todo lo que dices, Sir, sobre todo con el último punto, pero espero que no hayas comenzado el año taaaaaan cabreado.
Un besote.

Sir John More dijo...

Bueno, me intento explicar: considero eso de tirar petardos una actividad tan respetable como coleccionar chapas electorales o como ir contando las esquinas por la calle. Imagino que, cuanto más pequeño se sea, más gusto se le coge a tirar un petardo, y puedo entender que, incluso de mayor, se le descubra un secreto encanto a eso de explotar cosas. De hecho, hace unos años pasamos la nochevieja en la Selva Negra, que como sabéis no está en Zambia, sino en Alemania, y allí la costumbre, en cuanto dan las campanadas, es salir toooodo el mundo a la calle y tirar millones de petardos y cohetes. Por supuesto, lo hace gente adulta, y hay niños, claro, pero con la supervisión de los adultos y con mucho cuidado. Además, hay una gran traca tremenda y en poco tiempo todo el mundo se recoge (porque suele hacer mucho frío) y se sigue la juerga en casa (por cierto, con una televisión y unas galas musicales que hacen buenas a las nuestras). Pero yo lo que critico aquí es la obsesión petardista del común de mis conciudadanos, el trabajo que se toman para hacer colas interminables y discernir entre el petardo de tal potencia, y el que hace chirivitas de colores a diez metros del suelo, o el rodapiés cabrón... Los fuegos artificiales son un arte (¡bendito Gandalf!), pero dirigidos por expertos, y con todas las medidas de seguridad. Esta nochevieja se llenó de niños de entre 7 y 17 años, tirando todo tipo de petardos, con una potencia que hizo saltar en pedazos una papelera (y eso lo vi yo desde mi balcón), y con un alcance tal que uno de los petardos subió hasta donde vivimos nosotros, impactando contra las ventanas de mi vecino... ¡en un quinto piso! Hubo suerte de que el aburrimiento que empezaron a sentir las manadas de hijos de mala madre (aunque ellos eran simplemente niños) en cuanto estuvieron más de media hora tirando petarditos, no los llevara más que a estallar papeleras y a tratar de joder los husillos, los bancos y los portales, porque estuvieron a un pelo de apuntar los de largo alcance contra las ventanas, meter petardos en los tubos de escape (¡menuda explosión más chachi!), o soltar los petarditos al paso de los viejitos, para ver cuál de ellos batía el récord de salto de altura. Todos hemos hecho el gamberro... perdón, todos hacemos de vez en cuando el gamberro, pero una cosa es ser un gamberro y otra un descerebrado indeseable como los padres y madres de todos estos niños que salieron a la calle más armados que Rambo. Es una muestra más de que el cerebro de los ciudadanos se va vaciando con rapidez, y de que ni siquiera en la gamberrez son capaces de ser creativos... Besos y abrazos a tutti frutti.

amart dijo...

Te has quedado corto, Sir,. Gilipollas es casi un a flor. Cómo odio esta jodida moda y muy especialmente a quienes la ponen en práctica desde las dos de la tarde del 31 hasta las dos de la mañana del 1.
Un abrazo.

Sir John More dijo...

Hoy me enteré que una mujer perdió un ojo cuando salió el otro día a la calle a fumar un cigarro. Y un niño perdió dos dedos de una mano. Todo por la diversión inteligente... Un abrazo, amigo, y ojalá pueda permitirme un viajecito a Madrid. Me fastidiaría un mundo si dejara pasar esa exposición...

Luna dijo...

Estuve en San Juan en Blanes y allí los niños de todas las edades tiraban petardos fortísimos y me extrañé, será que ya estoy fuera del circuito.
Me lo pasé bien en la playa lanzando fuegos artificiales con los amigos y cuando comenté -lo de los niños - me miraban extrañados, lo dicho fuera del circuito..
Saludos

FPC dijo...

Feliz año, sir. Estoy un poco sordo del petardeo de hace tres días pero se pasará. Claro que me ha afectado al oído que me jodieron en la mili, o sea que...
Abrazos aturdidos.