sábado, 21 de junio de 2008

Qué fatiguita de bicicletas...

Bicis en el estanqueSevilla está plagada de ciclistas. El aire no está mucho más limpio, porque aquí hay gente suficiente para todo; aunque tiempo al tiempo. Pero el día que bajen los índices de polución de forma significativa será a costa de no poder andar por la ciudad: una maraña de locos irresponsables conduce a velocidad de crucero por la calles, y los peatones deben caminar buscando continuamente los estrechos pasillos que les quedaron reservados en las aceras, y cuidándose de no ser atropellados en los nada respetados pasos de cebra por un individuo (o miembra) que toca el timbre en vez de apretar el freno. Como ven, en su afán infeccioso, ahora ya dejan aparcadas las bicicletas del ayuntamiento hasta en los estanques de los parques...

(Foto de mi buena amiga Chari)

4 comentarios:

Belén dijo...

Siempre hay fallos en las ciudades amigo mío, pero sabes?

Sevilla es espectacular, te pongas como te pongas...

Besicos

Francisco Sianes dijo...

Cierto.

La administración de Sevilla tiene la desconcertante capacidad de ponerme a cuatro patas y en posición rampante. Aunque, en esos momentos, es cuando menos espectacular la encuentro. Por razones obvias.

(Habría que hablar también del cráneo privilegiado que alumbró el proyecto del tranvía... Bueno, mejor no, que me sube la tensión.)

Respirando dijo...

A mí me gustan las bicicletas de Sevilla. No soy nada objetiva porque mi asignatura pendiente es esa, montar en bici, así es que casi cualquiera que sea capaz de hacerlo, tiene sobre mí un poder especial que nace, a medias de la envidia y el embobamiento.

Pero, a pesar de todo eso, ya me han dado algún susto los del carril bici...

Beso.

Sir John More dijo...

Bueno, Belén, yo más bien diría que Sevilla es espectacular se pongan como se pongan los que la dirigen. Y en las ciudades siempre hay fallos porque quienes las dirigen son una cuchipanda de amigos, inútiles en la habilidad y deshonestos en los principios. Sevilla seguirá siendo espectacular aunque tengamos otro centenar de años de gobierno municipal de risa. Besos.

A lo del tranvía, querido Francisco, casi que le estoy yo encontrando cierta utilidad. Hace unas semanas paseaba yo a medianoche por los alrededores de la catedral, y daba gusto andar por allí. Nuestro preclaro e inteligente alcalde (con la asistencia de sus amiguetes, claro) ha conseguido peatonalizar la zona sin ser ese su objetivo, claro, porque de día pasan esas orugas monstruosas que joden el invento. Hasta sus pocos logros son de carambola… Lo cierto es que este personaje no tiene nada que envidiarles a Mortadelo y Filemón. Abrazo mu sevillano.

Claro, Respi, si no puede haber cristiano que no vea el cambio del coche por la bici con malos ojos. Yo mismo tengo ya el carné de las bicis municipales, aunque desde que me lo dieron nunca me haya funcionado. Pero sólo cogería una de esas bicis de noche, o en días festivos, cuando la mayor parte de los cochecitos estén quietecitos en sus aparcamientos. Porque te la juegas de peatón y también de ciclista. Más que un carríl bici parece que hayan construido un carril de la mala leche. En fin, confiemos en el futuro. Besos.