(Fotos tomadas con mi antigua Yashica 2000, réflex de carretes y viejos tiempos)
Cerca de Dublín hay un lago. Allí los niños lo iban a pasar mejor que en Dublín, y por eso no pisamos la ciudad. Por eso y porque Heidi nos recomendó los alrededores. Total, a los niños no los dejaban entrar en los pubs…
Wicklow Mountains
Y tuvimos que darle a Heidi la razón. Los bosques y montañas de los alrededores de Dublín poseían toda la magia que suscita ese nombre: Irlanda…
Glendalough
Al otro lado de la isla, al oeste, nos aguardaba un escenario indescriptible, un carnaval de dulzuras, la prueba de que el mundo puede seguir siendo un lugar habitable.
Connemara
Playas infinitas y desiertas, cambios radicales de temperatura, el cielo con nubes de verdad, el viento y sus fragancias, el silencio y las risas de los niños, el mundo abierto de par en par…
Sky Road (Clifden)
Detenernos junto al mar, cerca de esa vieja torre, con el caballo llamando a Adrián, con la luz del mar inundándolo todo, con el horizonte de islas, con el aire limpio…
Moyard
No lleva este nombre por James Joyce, sino por Thomas Joyce, el jefe de un clan galés que en el siglo XIV se hizo con estas hermosas tierras. Mires donde mires, sólo ves obras de arte…
Joyce Country
Llegas hasta ellos sin notarlo. Irlanda no es un país de anuncios. Una extensa llanura te conduce casi hasta su borde, donde los turistas se afanan por asomarse y llenar de adrenalina sus venas. Los frailecillos tapizan sus paredes con nidos, con sus vuelos nerviosos, pero nada puede perturbar la magnificencia insultante de estas rocas y del monstruo azul que les da contraste. Adrián, demasiado cerca del abismo, me dio el susto de mi vida…
Cliffs of Moher
El pequeño y gastado cementerio, justo enfrente de la granja que nos acogió, solitaria, dominando la llanura, se me ofreció con toda su paz, con sus recuerdos de piedra, con sus emociones eternas…
Slieve Elva Farmhouse, cerca de Lisdoonsvarna
Bordeamos el mar en el asombro continuo de las luces, en el posado armónico del monstruo azul, en la sensación inevitable de estar bendecidos por el paisaje, por el azar nublado, por los perfiles amables del horizonte, por una nítida alegría que igual era felicidad. Había curvas de puro amor. Luego, buscando delfines, el mar se enfadó un poco y nos enseñó sus dientes. No hay nada como un poco de peligro para sentirte vivo, vivo y diminutamente gigante.
Dingle Peninsula
Charles Chaplin tiene una estatua de bronce, porque pasó allí muchos veranos, entre los colores de sus casas, paseando al borde de ese mar al que los niños hacen cosquillas con sus piedras. El mar y la paz, la furia y la caricia.
Waterville (Ring of Kerry)
Recorríamos el borde accidentado de la costa descubriendo tesoros. Las pequeñas carreteras nos llevaban a lugares insospechados, retorciéndose entre las colinas, inventando toboganes y miradores sin fin, rincones inolvidables.
Lamb’s Head
De pronto, un fuerte que lleva en pie dos mil trescientos años, un juego de piedras de la Edad de Hierro, un carrusel, un laberinto vertical para los niños que conquistan sus alturas.
Staigue Stone Fort, County Kerry
Y para despedirnos, Irlanda nos ofreció uno de los lugares más bellos que he visitado. Las fotografías no reflejan su hermosa sencillez, su acogedora dulzura, el esplendor que apenas nos rozó porque debíamos volver, porque nos habíamos demorado demasiado en el camino…
Ring of Kerry