miércoles, 21 de mayo de 2008

Ventilación natural

Nuestro ínclito y nunca suficientemente venerado alcalde de Sevilla, Don Alfredo Sánchez Monteseirín, acaba de proferir su última gilipollez. Creo que es bueno que todos conozcamos estas historias, porque quien sabe si muchos de los súbditos de este país conservan aún la peregrina idea de que los políticos son verdaderos servidores públicos, y que hacen los pobres lo que pueden en un trabajo tremendamente complicado.

Nuestro amigo y sus colegas del Ayuntamiento han anunciado que quedan totalmente prohibidos los sistemas de aire acondicionado en todos los colegios de la ciudad, aduciendo que los mismos producen un alto coste energético y van contra la sostenibilidad, y que van a estudiar medidas alternativas como la instalación de cubiertas vegetales, el uso de protectores solares y el aprovechamiento de la ventilación natural (je, je, esto último es lo mejor, sin duda). La verdad es que ya me quedaba poca capacidad de asombro. Como padre hube de superar aquellos primeros cabreos, cuando mis hijos, aún pequeñitos, se asaban literalmente en su aula desde mediados de mayo hasta finales de junio, y a veces desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre. Para compensar la calor (en femenino, por supuesto, porque es la calor sevillana), sólo tenían a su disposición el frío ocasional del invierno, porque no hace falta que venga una ola de frío a Sevilla para que en muchos momentos del otoño y el invierno uno se quede congelado en un aula, mucho más si se permanece sentado en ella durante cinco horas y desde bien tremprano. Y aunque mis niños siguen hoy día asándose y congelándose en sus aulas de secundaria, yo ya me hice a la idea de que es una simple cuestión de educación espartana.

Ahora parece que nuestros enanos y enanas deben pasar frío y calor porque así se ganan el cielo de la sostenibilidad, ese mismo cielo que inspiró a nuestros mentecatos mandamases para colocar carteles de “Sevilla, ciudad sostenible” justo en un barrio que se cae de delincuencia y malvivir. Por supuesto, ni este señorito que tenemos por alcalde ni ninguno de sus secuaces (todos socialistas, por supuesto, tan cercanos al pueblo...) renunciará nunca a sus lujosos despachos con refrigeración de última generación; y tampoco renunciarán Chaves y los miles de cargos de confianza que visten y viven a tutiplén, señoritos de los nuevos cortijos virtuales que comparten caza, toros y ópera con empresarios y banqueros, al fresquito de sus despachos forrados de madera ni al de sus vehículos de lujo. Y yendo más allá, tampoco eliminarán los sistemas de acondicionamiento del aire en tantas y tantas administraciones, regidas por descerebrados, y trabajadas por más de uno y más de dos vagos. Y es que los niños lo aguantan todo, incluso la violencia de género...

De todos modos, hay que reconocer a este Alcalde y a su equipo que al menos van contando lo que hacen, declarando públicamente sus barrabasadas y tratando de justificarlas con argumentos, vale, estúpidos, pero argumentos al fin y al cabo, y ¿no es la esencia de la democracia el diálogo? Y oigan, sin el más leve atisbo de cinismo, que a nuestro Alcalde la inteligencia ni siquiera le alcanza para ser cínico. Le basta con ser listo en este mundo podrido de la política, aunque creo que le salió otro más listo que él y lo mismo nos lo vemos dentro de nada retirado en alguna dirección general de leches fritas, con su despacho requetelimpio, fresquito en verano y calentito en invierno, y sus posaderas gordas de felicidad. Un señor, vamos, la imagen viva de la salud de nuestra democracia.

[La redacción del blog ha omitido todas las palabras malsonantes, reduciendo el texto a menos de la mitad del original].


4 comentarios:

Respirando dijo...

Jajajajajjaja yo quiero el texto entero...

En serio, decir que es de verguenza, es tan obvio, que a una se le quitan las ganas de decirlo. Decir que los votos son nuestros, me parece tan deprimente, que mejor no lo digo. Decir que la mayoría de los políticos tendrían una madre que sería una santa, y que vaya usted a saber a quien habrán salido los vástagos, tampoco lo diré.

Total, Sir, que mejor no digo nada porque ya lo has dicho tú muy bien.

Mis hijos estudian en la Universidad sevillana, así es que, soy solidaria...

Beso.

amart dijo...

L de las cubiertas vegetales, Sir, lo más descojonante de todo. De ahí a la choza, y el negro abanicando, un paso. Ya que se han puesto tan ecologicosostenibles, yo propondría que entre mayo y octubre cambiaran sus armani por bellos taparrabos al más puro estilo tanzano (y dentro, bien escondido, un ejército de hormigas rojas). En fin, que no, que no lo tenemos todo visto.
Forges, genial, como siempre.
Un abrazo.

luna llena dijo...

jajaj yo quiero el texto sin censura!!! a mi me da que estas ventoleras ecologistas solo son en la medida que a ellos le intesa..

Sir John More dijo...

Uy, amiga Respirando, de la Universidad hablaremos otro día. Con todo el respeto a las excepciones (entre las que se encontrarán tus hijos, porque teniendo una madre así no podría ser de otro modo), concuerdo con un inteligente profesor de economía que conocí en Badajoz. Él opinaba que la Universidad, así en general, es el sitio con más cretino por metro cuadrado del mundo, y no sólo entre los profesores, sino también entre los alumnos. Esto, por supuesto, no se ajusta a las leyes sobre la estupidez humana de Cipolla, que también comparto, pero todas las leyes tienen su excepción, claro... Aunque la Universidad lucha a brazo partido por ese dudoso honor con el mundo de la política, claro. Digamos que el cretinismo universitario es de cariz más intelectual, mientras que el de la política es más económico y mafioso. Bueno, me callo que verás tú como suelto lo que censuré del texto... Besos.

¡Por Dios santo, Amart, que no te escuchen! No quiero ni pensar en Don Alfredo en taparrabos visitando los barrios de Sevilla. Los infartos, los traumas infantiles, las lipotimias femeninas, los prelados hispalenses decepcionados por su amigo socialista del alma y convocando a novenas interminables... Quita, quita... Un abrazo.

Te diré, Lunita, estos individuos tienen de ecologistas lo que yo de ingeniero aeronáutico. Al interfecto, por ejemplo, sólo le interesa el poder y salir en muchas, muchas fotos en los medios. Es un mostro... Besitos.