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domingo, 28 de julio de 2013

El blog de Carmen

CarmenMedusa

El otro día les hablaba del blog de mi sobrina Blanca. Hoy, pocos días después, me encuentro con otra sorpresa, e igual de agradable. Y es que estoy empezando a pensar que en la familia esto de escribir se está convirtiendo en una buena costumbre.

Carmen, la hija de mi prima Ana, con once años recién cumplidos, ha decidido inaugurar un blog. Ya tuvo uno muy simpático de muy pequeñita, pero ahora maneja la pluma con soltura y, aficionada a la historia, ha inaugurado su blog (Un Mundo de Historias). No se pierdan ustedes la primera historia sobre Medusa. Esto promete…

lunes, 22 de julio de 2013

El blog de Blanca

Esverle

Esto de escribir tiene indudablemente su aquel. Hoy lo comentaba con un amigo que anda embarcándose con decisión en la tarea: aunque uno no deje de intentar hacerlo lo mejor posible, no es realmente determinante que se haga bien o mal, porque lo importante es realmente ponerte ahí, a contemplar cómo estos monstruitos borrosos consiguen dibujar sobre una superficie vacía algunos de los rasgos de tu alma.

Hace unos días aparecía en el Diario del Alto Aragón una noticia sobre Angelines y su blog, un ejemplo de cómo las palabras pueden regar una vida, y de cómo una vida puede generar hermosas palabras. Y es que un blog es mucho más que un cuaderno de bitácora…

Ahora es mi sobrina Blanca la que da la sorpresa. Con sus trece años divinamente cumplidos, asombra a su pobre tío con un blog en el que anda creando una historia, la historia de una muchacha que ama los libros y busca los tesoros de la vida. Y lo hace con frases bien construidas, con ingenio en los diálogos, con gusto en las descripciones, con una capacidad inusual para describir las escenas. Como le dije hoy, hay cositas que pulir, tal vez siempre las habrá, pero tiene madera, sí señora, madera de escritora. No sólo no hay muchos chavales con trece años que escriban así, sino que he visto libros publicados no tan interesantes ni tan elegantemente escritos…

¡Blanca, ya estamos esperando el siguiente capítulo!

miércoles, 22 de febrero de 2012

Las flores y el desastre

Me encanta el latido natural y sereno de muchos blogs. Cuando comencé a escribir en el mío, allá por enero de 2007, acababa de morir mi madre, un hecho que había sacudido mi mundo sin romper nada, un aldabonazo imprescindible y brutal del que extraje algunos regalos íntimos y esenciales. Y el blog me ayudó a mirar mis sentimientos, a respetar mi individualidad.

Siempre he creído que la sociedad se construye con individuos, con seres únicos, porque las reuniones de acólitos, partidarios, feligreses, admiradores, prosélitos o incondicionales sólo pueden formar masas irreflexivas y manipulables. Por eso, la reflexión privada, el pensamiento propio me ha parecido siempre condición imprescindible para relacionarnos de un modo sano con los demás. En todas las Valencia1libroépocas se han producido intentos de sustraer al ser humano de su individualidad para que piense al ritmo de la masa, para que se aglomere en multitudes ciegas, porque una oveja solitaria es mucho más difícil de pastorear que un rebaño entero.

Pero hoy, leyendo algunos blogs amigos, la desazón se producía justo por lo contrario. De entre todos los blogs que leo, sólo uno contenía una cierta referencia a la situación actual de nuestra sociedad. A mí mismo me está costando la misma vida sentarme a comentar esta abstrusa realidad que nos rodea, tal vez por eso mismo, porque no sólo nos hemos acostumbrado a las mentiras sociales, y no sólo nos sentimos profundamente cansados de esas mentiras, abstrayéndonos de ellas en la calidez de nuestros rincones particulares, sino que la realidad se muestra tan compleja e inabarcable que sólo encontramos la falsa salida de la resignación.

Guerra en el Congo El mundo lleva mucho tiempo, quizá lo que ha durado la historia del ser humano pretendidamente inteligente, tomando derroteros terribles: hambre, guerra, injusticia, tortura, infelicidad... Y entretanto muchos tenemos la suerte de disfrutar de instantes felices, incluso de vidas razonablemente cómodas. Imagino que es así, que sólo cuando la ignominia comienza a acercarse a nosotros somos capaces de preocuparnos por ella, aunque hayamos podido convivir toda nuestra vida con el dolor de tantos semejantes, y en la certeza punzante de que todos contribuimos a ese dolor con una especie de avaricia social, de avidez inocente y compartida cuya responsabilidad se diluye nuevamente en la masa. Todos hemos aceptado la creciente organización del mal...

Los que nos miramos por dentro, los que nos emocionamos con esta sonata o aquel cuadro, los que suspiramos enamorados y, mal que bien, trenzamos con esos suspiros canciones y cuentos, corremos el riesgo, cierto y frecuente, de olvidarnos de nuestra responsabilidad individual. Todos, por muy melancólicos y desesperados que nos sintamos, nos servimos de la colectividad, de los demás. Valorar cuándo esa colectividad deja de ser un ente imperfecto pero habitable, y empieza a convertirse en un escenario perverso, donde los principios básicos de convivencia y esa mínima justicia social imprescindible comienzan a pudrirse, es también (y sobre todo) tarea del individuo consciente. Porque el desastre podría sorprendernos recogiendo flores en un prado, soñando con nuestro amor, en el éxtasis irresponsable ante un hermoso crepúsculo sangriento...

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viernes, 17 de febrero de 2012

Viaje a uno mismo

José Antonio Coderch En el acogedor blog de Andrés Martínez encuentro una foto realmente sugerente. Al pronto la foto no parece nada especial, e incluso leyendo el texto que Andrés incluye en los comentarios, percibo que la cosa no va sobre lo que pienso, sino sobre José Antonio Coderch, un arquitecto catalán, y sobre Espolla, el pueblito gerundense de sus padres y en cuyo cementerio hoy descansan sus propios restos. El pueblo, más que verse, se adivina en el fondo de la imagen...

La foto me resulta curiosa por un doble motivo: primero, porque aunque a primera vista parece una foto de lo más normal, basta mirarla con un poco de atención para descubrir en ella un equilibrio encantador, el mismo que muestran esos paisajes naturalistas que uno podría estar admirando durante horas... Pienso ahora en aquella sala de la National Gallery, en octubre de 1990, cuando la gente se arremolinaba frente a La venus del espejo de Velázquez, y a su izquierda quedaba inadvertido un cuadro impresionante, La cacería Real del Jabalí, ante el que me quedé completamente mudo. En la foto de Andrés son elementos simples los que se trenzan para componer un paisaje promisorio, vital y a la vez templado.

Philip IV hunting Wild Boar (La Tela Real)

La segunda curiosidad fue precisamente ésa, que lo primero que pensé al ver la foto parecía no guardar ninguna relación con la intención de su autor. Y es cierto que las fotos de carreteras que se pierden en el fondo poseen para mí un toque de predestinación y de atavismo a la vez. Representan el viaje y a la vez el regreso, quizá el regreso a mí mismo, a ese lugar del horizonte donde vuelvo a estar dentro de mí, mirando el mundo sin necesidad de analizarlo, tan sólo viviéndolo. Viajar, al fin y al cabo, es eso, suspender los sólitos afanes de la vida para sumergirnos desnudos y hambrientos en ella. No hay forma mejor que el viaje para sentirme más cerca de lo que creo ser, de lo que me constituye, de mis antepasados, de mi carne e incluso de mi futuro.

Y es entonces cuando reparo en que la foto no pretende mostrar ideas muy diferentes de las que me sugiere. Porque Coderch volvió a ese pueblo buscando sus raíces, viajando a un mundo nuevo que era el mundo pasado, embarcándose en una más de esas aventuras que nos dibujan sobre el papel intangible del tiempo.

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domingo, 17 de enero de 2010

De traiciones y otros demonios

Before Sunset 3

En virtud de ciertos acuerdos amistosos establecidos entre Lula Fortune y yo mismo, hoy ve la luz a este vasto, y a la par simple mundo, un nuevo blog: De traiciones y otros demonios. Un nuevo espacio de divagación que, como reza su saludo, abundará en aventuras traductoras, textos traicionados, luminarias y lóbregos callejones, expediciones al averno y requisas del paraíso, licencias, arrebatos…

Desde nuestras humildes atalayas, gozamos del honor de invitarles a que visiten sus páginas, en las que su participación será imprescindible aliento y fuente segura de inspiración.

Abyssus abyssum vocat in voce

viernes, 7 de marzo de 2008

Comentarios

Reconozco que me fastidia tratar este tema, porque con él creo concederme una importancia exagerada e innecesaria, pero algunos de los que os dejáis caer de vez en cuando por este cuaderno parece que echáis de menos la posibilidad de hacer comentarios. Si he necesitado evitarlos no es tanto por silenciaros como por silenciarme, evitándome así, por pura cuestión de salud, las conversaciones abiertas y multitudinarias. Mi buzón ha estado todo este tiempo abierto de par en par, y algunos de vosotros lo habéis usado, comprobando que mi charlatanería sigue obstinadamente intacta. A veces me imagino en el futuro como el primer caso parlanchín de Alzheimer, como el primer muerto que sigue parloteando en la tumba…

Pero al grano. Creo que acumulan mucho mérito aquellos que leen todas estas pamplinas mías con regularidad, tanto como para acceder a su deseo de que los comentarios vuelvan a ser posibles. Soy consciente de que el mundo puede pasar perfectamente sin esta posibilidad, más aún, sin el propio cuaderno, pero tal vez toca aplicar esa máxima incontestable del qué más da, y decirse que a algunas almas refulgentes la cosa les alegrará una barbaridad. Gente rara y masoquista, sin duda…

Eso sí, antes de darle al botoncito me gustaría advertir que seguiré vuestros comentarios con cierta discreción y un poco de distancia, y por eso me perdonaréis si no acepto todos los envites ni respondo a todas las preguntas. Contad con que será para mí un esfuerzo añadido de comedimiento, por lo de mi locuacidad ingobernable. Vuestro afectísimo...

martes, 4 de marzo de 2008

Noche de seis cuerdas

Preciosa ilusión, dulce pensamiento, emocionante Rêverie de Regondi, que se desliza hasta la oscuridad acogedora de un Nocturne pintado con tristeza y profundidad. Gaëlle está cansada, se le nota, y la sala fría de temperatura y de público no colabora para calentar sus dedos. Aun así, la emoción que dibujan sobre las cuerdas…

Luego llega el 20 Avril de Ohana, y sólo sé decir que da contraste a Regondi y a Pujol que espera. Mi rezagada sensibilidad aún no alcanza a percibir el espíritu de estas notas, pero a continuación Pujol se remueve en mi interior, en mi pasado, en la tierra que se asentó sobre mis pasiones, y así caminamos de la Tonadilla al Tango, para acabar con una Guajira que cambia el ritmo de los latidos de mi corazón.

Un descanso, y entonces Schubert, el hombre que –hoy lo supe– viene con los años, que cuenta historias que llegan poco a poco, y que cuando te alcanza conmueve tus afectos hasta el dolor. Y Falú, ah, qué hermosura, qué desconsuelo de tan lejos, qué otoño de brisas cansadas y de sueños… Y para acabar Rodrigo, su invocación ancha y oscura, hospitalaria y cercana, y su danza rotunda.

Los dedos de Gaëlle, aun cansados, han volado por el aire con alas morenas… Sevilla vacía resonando, Sevilla con seis cuerdas…

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Como un vagabundo... (Meme: mi txoko)

Ruth me invita amablemente a seguirla en un Meme que inaugura Maripuchi. La cosa consiste en mostrar una foto del lugar donde solemos concebir todas estas locuras que compartimos en los blogs. Yo he de reconocer que en casa soy un paria, alguien expulsado de todos los lugares con pinta de estudio. Me quedé sin él, sin mi estudio, cuando mis hijos se hicieron lo suficientemente grandecitos como para requerir una habitación para ellos solos, y la mesa de mi habitación se la quedó mi mujer por aquello de andar la pobre mía estudiando unas oposiciones. Además, está tan lejos del módem, y a mí me da tanta pereza organizar conexiones sin cable o largas conexiones con cable... Así que me conformo con arrimar el ordenador a la mesita del salón, y ahí me pongo a teclear hasta las tantas. Admito adopción a cambio de un rinconcito apañado...

Y bueno, claro, debería invitar (es una forma de hablar, claro) a varias victim... digo, amigos y amigas a que nos mostraran sus cálidas madrigueras... Ejem... Bueno, pues invitaré (amablemente) a Raquel, Diarios, Elita, It y Lula. Sé que no me odiaréis eternamente...