No hay nadie como Los Simpsons, por supuesto en los círculos no delicados de la cultura, para
decir las verdades del barquero. Al inicio del episodio 15 de su 19ª temporada, titulado Smoke On The Daughter, la familia Simpson se traslada a una lejana librería donde esa noche se va a poner a la venta el enésimo capítulo de la saga de libros de Angelica Button, un remedo
clarísimo de nuestro nunca bien detestado Harry Potter. Una cola de gente disfrazada de este o aquel personaje de la saga entra en la tienda por la fuerza. En una escena posterior, los Simpsons vuelven a casa en el coche con varios ejemplares del libro, gordo, gordísimo, como no podía ser de otro modo. Entonces Lisa abre el tocho, titulado Angelica Button y el mortal desenlace, y lo hojea contando atropellada
y aproximadamente lo siguiente:
— El primer beso de Angelica, bla, bla ,bla, quejas sobre su gato, ¿y a mí qué?, el profesor Skizzletwitch es un hombre-oso... pero no, no lo es, Malvagio Krubb resulta ser Kralvagio Mubb, todo está perdido, Angelica usa el hechizo que aprendió en el capítulo seis, magia, magia, magia, y todo acaba bien.
Entonces tiran por las ventanillas los libros, que quedan desparramados por el asfalto nocturno. En cuanto llegan a casa, Homer dice:
— Bueno, ha sido el libro de este año. Creo que nos merecemos algo de tele.
Y los niños contestan alborozados:
— ¡Tele, tele, tele!
Pues eso.